y donde la duda
fragmentada y tímida,
cambiara de
estación, soplara el viento,
posando rostro en su piel dormida.
Tal vez lo invente
al llegar la aurora
o en sedientas
anisáis cruce cordillera,
rompera el cristal la noche vengadora
y lo atraera,
venciendo la barrera.
Donde las horas que
acunan la apatía
traerán su mano
cálida y segura,
borrando las noches
llegara el día,
en delicada estela
de ternura.
Ya su perfil su
mente lo detecta,
lejano, fugaz, nace
de repente,
ya no efimero, ya no
tardío, se conecta
a ese beso furtivo
en su mente.
Vicky ©






